martes, 20 de enero de 2015

Epístolas a San Pablo de un corintio (I)

Premisa para el lector: léase sin ánimo de ofenderse.

En un mundo hiperconectado como este, uno puede encontrarse diluido en un océano como la orina de un bañista octogenario de Torrevieja, o verse a un año de las elecciones generales de un país como España, encabezando las encuestas electorales. Esto último le ha ocurrido a Pablo Iglesias, un profesor de la denostada e "inútil" carrera de ciencias políticas (¿cómo puede haber algo de ciencia en la política? Esto sin duda dará lugar a otra entrada más adelante).

El caso es que tras mucha manifa y empollar, Pablo Jesucristo Flautastar, ha conseguido conectar con la gente vía TDT, mail, sms, güasap, "la Farola", Twitter, mensaje en una botella de DYC y lo que haga falta.
 

Parafraseándole: "para que el mensaje político sea eficaz, un 90% ha de centrarse en la forma, y el resto hay que darle contenido". ¡Pues sí que lo tenía claro el zagal! Ha creado junto a sus secuaces todo un fenómeno sociológico, como fue en su día El Chilicuatre ó Chiquito de la Calzada. El problema es que no se presenta a Eurovisión ni pretende hacernos reír (aunque conmigo a ratos lo consigue por no llorar). Este chaval quiere ser presidente del Gobierno de España y hay millones de españoles que le compran su producto. Esta es la España de las audiencias, de las mayorías, de la dictadura de la democracia mal entendida e irresponsable.
 

Lo mejor del asunto es que este Robin Hood catódico cibernético revolucionario no ha encontrado todavía un adversario político a su altura. Quién sabe si durante este año aparece esa estrella antagónica rutilante que le ponga en un aprieto en lo que parece un camino de rosas hacia la Moncloa.
 

Desde este rincón de la internet quiero retarte Pablo Iglesias. No tendré la suerte de tener un cara a cara contigo en la Secta Noche, pero hasta que me bloquees o me hagas caso, te plantearé críticas y visiones de la realidad en muchas ocasiones distintas a las tuyas. Con la única intención que reflexiones y no desaproveches la oportunidad que tu rebaño te dará.
 

Ahí va la primera. Tanto que hablas de recuperar la democracia secuestrada por los mercados malignos y el capital demoniaco, por qué no empiezas primero por recuperar la democracia secuestrada por la ley electoral española, que por arte de birlibirloque con su aritmética de chiste, hace que el voto de un catalán que vote a CiU en la generales, valga más que el de un fulano que vota a iU en Moratalaz o a Vox en Écija.

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