jueves, 22 de enero de 2015

El progreso ecológico-económico

Hay muchas personas que se han dado cuenta. España no tiene porque perder este tren como perdimos el de las revoluciones industriales precedentes. Nos encontramos ante una oportunidad histórica.
Aquí podéis ver una propuesta muy interesante sobre empleo verde.
Académicamente se nos ha querido inculcar la siguiente falacia: a grandes rasgos sólo existen dos polos opuestos en cuanto a política económica se refiere. Por un lado la liberal que deja el progreso industrial en manos de la iniciativa privada y propicia un marco legal poco restrictivo, autorregulado por el mercado y con poca carga fiscal. Por otro aquella socialista que aboga por más intervención y regulación estatal. Reordenando y redistribuyendo la riqueza, dirigiendo y supervisando la actividad económica y sometiéndola a más carga fiscal.

Los primeros están tan obsesionados con los resultados a corto y medio plazo que sólo buscan hacer mucho dinero y muy rápido. A costa de todo y de todos. Un liberalismo económico exacerbado produce canibalismo a gran escala, desigualdad, y nos avoca a la destrucción. Del mismo modo que un socialismo económico extremo asfixia el progreso, criminaliza al capital, espanta la inversión y nos condena al retroceso y el empobrecimiento.

Podría parecer que éstas concepciones son incompatibles, pero existe un punto de encuentro. Regulación del mercado económico con unos nuevos principios: desarrollo sostenible y responsable con el medioambiente. Creación de riqueza mediante estímulos fiscales y económicos para las empresas innovadoras cuyo fin sea mejorar la eficiencia y el equilibrio entre crecimiento económico y respeto al medioambiente.

Es necesario incentivar la iniciativa privada, facilitando la creación, el crédito y la inversión para aquellas empresas que busquen innovar en las soluciones comprometidas con el progreso tecnológico, social y ecológico. Un marco regulador propicio a los fines mencionados daría como resultado una sociedad a la vanguardia de su tiempo. Se me ocurren dos ejemplos que generarían riqueza si las leyes favoreciesen en sus disposiciones algunos cambios.

¿Os imagináis el ahorro que supondría para España que el agua (por otro lado potable) que usamos para ducharnos, lavar los platos, etcétera, se reutilizara siempre en un depósito para llenar las cisternas de los lavabos? ¿Os imaginais que todas las nuevas construcciones tuviesen esa dotación por Ley? ¿Os imaginais que se incentivase a los ciudadanos y empresas para acometer dicha reforma en  todos los hogares? ¿Os imaginais que todas las cocinas estuviesen dotadas de un sistema para el reciclado de aceites de cocina? ¿Os imaginais que los edificios estuvieran dotados de sistemas de generación eléctrica por biomasa, solar y eólica?

¿Cuántas nuevas empresas y puestos de trabajo se crearían? ¿Cuánta actividad económica generaría? ¿Cuánto dinero recaudaría el herario público? ¿ Cuántos beneficios para el medioambiente obtendríamos?
Hay un camino verde hacia la riqueza, el equilibrio y la prosperidad de las sociedades. Depende de nosotros caminarlo.

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